Prometo no llorarte más
y extrañarte menos,
y salir a navegar
llevando como velas los sueños.
Prometo nunca olvidar
que el mundo se parece a un pañuelo.
Prometo tratar de soltar
este amor porque no es bueno.
Prometo no dejar de cantar
aunque mi canto sea ajeno.
Prometo no desandar el andar
sólo por evitar el duelo.
Prometo entregarme al amar
como si fuera el primero.
Prometo incondicionalidad
con el que necesite mi fuero.
Prometo no desdoblar
la cobija de los ruegos.
Prometo no hablar más
de lo que siempre me quejo.
Prometo con sensualidad
anidar en mí aquellos besos
que entregamos frente al mar
con el adiós haciendo peso…
Prometo dejarte marchar
cada vez que extrañe tu regreso.
Prometo reivindicar
la pasión que dí en exceso.
Prometo mucho bla bla
cuando el calor me funda el ceso.
Prometo no claudicar
cuando el dolor me doble en cero…
Prometo no fustigar
la venganza entre mis versos.
Pero no prometo callar
lo que no comulgo ni respeto…
Prometo saber perdonar
y si es necesario me quedo,
esperando que mi rival
me golpee con sus huesos…
Prometo cantar y saltar
hasta que ya no pueda hacerlo.
Prometo erradicar
de mi rostro un feo gesto.
Prometo socializar
y darle una oportunidad al ingreso.
Prometo nunca juzgar:
por la vestimenta, posesión o credo.
Prometo al viento besar,
y al cielo exclamar al tiempo,
en que la lluvia moje mi faz
y la brisa muerda mi cuerpo.
Prometo descalza andar
por las piedras del silencio.
Y desnuda transitar
por el valle del desprecio…
Prometo de mi corazón confiscar
todo temor y todo miedo.
Prometo volver a conjugar
el verbo amar en dos tiempos…
Prometo volver a enseñar,
aunque no lo mismo refiero.
Prometo de mis errores hablar
y aprender de los ajenos.
Prometo luchar contra el mal,
si licencia me dan los cielos.
Prometo saber respetar
el espacio del que quiero.
Prometo aprender a olvidar,
pues la razón no siempre está en lo cierto…
Prometo nunca llorar
cuando te encuentres despierto…
Prometo nunca olvidar
que si la rosa hoy es estiércol
primero adornó el rosal
antes que la azotara el viento
Prometo escribir hasta mis dedos cansar,
y hasta que mi desespero,
transmute en un triste cantar
de un amor que ya no espero…
Elizabeth Urribarrí
martes, 11 de agosto de 2009
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