Hoy aprendí: que se puede herir siendo inocente,
y que se puede ofender creyendo en las palabras;
que es más fácil mentir que decir lo que se siente
y que es inútil fingir cuando lo que prela es un abracadabra.
Hoy aprendí: a ser testigo asumiendo ser indiferente,
a pedir perdón aun cuando el perro ya más no ladra;
que es difícil sopesar el corazón, cuando indigente,
el autoestima se perfora con tan sólo una mirada…
Hoy aprendí: que aún siendo transparente
la verdad no parece que taladra;
que las personas actúan inconscientes
y que la envidia es capaz de cosas muy extrañas.
Hoy aprendí que aunque el sol nace insipiente
para todos en igual medida-podrá ser más bien una corazonada-
pero aprendí: que hay quien lo vea y sin embargo pensará, irreverente,
que para él sólo nace y los demás solo acompañan…
Hoy aprendí: que un gran silencio dice más que mil palabras.
que la verdad es sólo algo que sentencio, pero no tiene importancia;
pues el que juzga por acciones figuradas
seguirá cometiendo el mismo error y viviendo en su falacia…
Hoy aprendí: que se puede ser extranjero donde se ha nacido
y se puede ser amado en un lugar de donde no conocemos nada;
que el olvido es sólo una parte de uno mismo
y que la muerte sólo actúa cuando se siente acorralada…
Hoy aprendí: que se puede soñar en tu mirada
y se puede morir en tus palabras…
Que se puede renunciar a la montaña
pero siempre extrañarás las escaladas…
Hoy aprendí que podemos traicionar nuestros principios
y así herirnos más profundo que con una inmensa daga;
aprendí que se puede estar al borde de un precipicio
y sin embargo llegar a salvar la gran distancia…
Hoy aprendí: que la lluvia nunca se siente mojada,
que el sol nunca siente calor
y la luna no se ciega cuando la noche es estrellada.
Que la vida en el dolor
no merece ser contada…
Que lo que importa es el amor
aunque nuestra espalda esté doblada…
Hoy aprendí: que tú me miras a través de mis palabras
y que yo te escribo a través de tus miradas…
Que somos efecto y al mismo tiempo somos causa;
que somos firmamentos insondables en la nada…
Hoy aprendí: que mi soledad está cansada
y que a un mismo tiempo la tuya la acompaña…
Que es impredecible lo que piensan nuestras almas,
como impredecible es: por qué actúan así los que nos dañan…
Hoy aprendí: que el agua fresca no se lava,
que la luciérnaga nunca necesitará recarga,
que la brisa juguetea entre los cabellos del viento
y que todo resultado siempre es cierto…
Hoy aprendí que puedo soltar todo en el tiempo
y crucificar uno a uno mis propios pensamientos;
que puedo sonreír como mariposa al fuego
y puedo llorar ante las puertas del mismo cielo…
Hoy aprendí que le tengo miedo a la muerte,
desde que te conocí y me sentí diferente…
Porque a pesar de sentir que nada me pertenece,
cuando me miras así… la vida deja de parecerme tan sólo un puente…
Hoy aprendí, aunque en estas páginas redunde,
que las rosas tienen espinas, pues me he pinchado con las mías…
Que la nobleza no nos hace inmunes
a la soledad de la hidalguía…
Elizabeth Urribarrí
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario