miércoles, 26 de agosto de 2009

Hoy Aprendí...

Hoy aprendí: que se puede herir siendo inocente,
y que se puede ofender creyendo en las palabras;
que es más fácil mentir que decir lo que se siente
y que es inútil fingir cuando lo que prela es un abracadabra.

Hoy aprendí: a ser testigo asumiendo ser indiferente,
a pedir perdón aun cuando el perro ya más no ladra;
que es difícil sopesar el corazón, cuando indigente,
el autoestima se perfora con tan sólo una mirada…

Hoy aprendí: que aún siendo transparente
la verdad no parece que taladra;
que las personas actúan inconscientes
y que la envidia es capaz de cosas muy extrañas.

Hoy aprendí que aunque el sol nace insipiente
para todos en igual medida-podrá ser más bien una corazonada-
pero aprendí: que hay quien lo vea y sin embargo pensará, irreverente,
que para él sólo nace y los demás solo acompañan…

Hoy aprendí: que un gran silencio dice más que mil palabras.
que la verdad es sólo algo que sentencio, pero no tiene importancia;
pues el que juzga por acciones figuradas
seguirá cometiendo el mismo error y viviendo en su falacia…

Hoy aprendí: que se puede ser extranjero donde se ha nacido
y se puede ser amado en un lugar de donde no conocemos nada;
que el olvido es sólo una parte de uno mismo
y que la muerte sólo actúa cuando se siente acorralada…

Hoy aprendí: que se puede soñar en tu mirada
y se puede morir en tus palabras…
Que se puede renunciar a la montaña
pero siempre extrañarás las escaladas…

Hoy aprendí que podemos traicionar nuestros principios
y así herirnos más profundo que con una inmensa daga;
aprendí que se puede estar al borde de un precipicio
y sin embargo llegar a salvar la gran distancia…

Hoy aprendí: que la lluvia nunca se siente mojada,
que el sol nunca siente calor
y la luna no se ciega cuando la noche es estrellada.
Que la vida en el dolor
no merece ser contada…
Que lo que importa es el amor
aunque nuestra espalda esté doblada…

Hoy aprendí: que tú me miras a través de mis palabras
y que yo te escribo a través de tus miradas…
Que somos efecto y al mismo tiempo somos causa;
que somos firmamentos insondables en la nada…

Hoy aprendí: que mi soledad está cansada
y que a un mismo tiempo la tuya la acompaña…
Que es impredecible lo que piensan nuestras almas,
como impredecible es: por qué actúan así los que nos dañan…

Hoy aprendí: que el agua fresca no se lava,
que la luciérnaga nunca necesitará recarga,
que la brisa juguetea entre los cabellos del viento
y que todo resultado siempre es cierto…

Hoy aprendí que puedo soltar todo en el tiempo
y crucificar uno a uno mis propios pensamientos;
que puedo sonreír como mariposa al fuego
y puedo llorar ante las puertas del mismo cielo…

Hoy aprendí que le tengo miedo a la muerte,
desde que te conocí y me sentí diferente…
Porque a pesar de sentir que nada me pertenece,
cuando me miras así… la vida deja de parecerme tan sólo un puente…

Hoy aprendí, aunque en estas páginas redunde,
que las rosas tienen espinas, pues me he pinchado con las mías…
Que la nobleza no nos hace inmunes
a la soledad de la hidalguía…


Elizabeth Urribarrí

sábado, 22 de agosto de 2009

¡Salud Vida!...

¡Salud Vida!


Florecía una luz en sus pupilas
que desde el fondo de su alma renacía;
y en el pecho de la dama se esculpía
un rosal de sana esperanza sin espinas.

Y en el lecho donde otrora compungida
llorara ansias de esperanzas ya perdidas,
esta dama,que mis letras hoy atisban,
teje sueños con suspiros desbordando fantasía.

Y en el patio, donde sombras azarosas se escondían,
la luz de un nuevo amor prevalece y todo lo ilumina.
Y la fiesta entre las rosas os causaría cierta envidia
pues esta dama resplandece entre las mismas…

¡Ah bella ilusión!, que entre cantos y poemas subsistías,
hoy convocas a esta humilde reflexión
que sólo insta al agradecimiento por la vida,
porque a veces olvidamos brindarle una genuflexión,
pues sólo reclamamos los fracasos que limitan,
mas cuando en el amor ganamos algún corazón
casi siempre, a la vida, olvidamos redimirla…

Por eso, este canto sirva hoy para ella como salutación
porque esta dama ha logrado quitarse, del fracaso, las esquirlas
y ha vuelto a soñar con la más tierna ilusión
y a sentir que su alma del pasado resucita…


Elizabeth Urribarrí

martes, 11 de agosto de 2009

Prometo...

Prometo no llorarte más
y extrañarte menos,
y salir a navegar
llevando como velas los sueños.

Prometo nunca olvidar
que el mundo se parece a un pañuelo.
Prometo tratar de soltar
este amor porque no es bueno.

Prometo no dejar de cantar
aunque mi canto sea ajeno.
Prometo no desandar el andar
sólo por evitar el duelo.

Prometo entregarme al amar
como si fuera el primero.
Prometo incondicionalidad
con el que necesite mi fuero.

Prometo no desdoblar
la cobija de los ruegos.
Prometo no hablar más
de lo que siempre me quejo.

Prometo con sensualidad
anidar en mí aquellos besos
que entregamos frente al mar
con el adiós haciendo peso…

Prometo dejarte marchar
cada vez que extrañe tu regreso.
Prometo reivindicar
la pasión que dí en exceso.

Prometo mucho bla bla
cuando el calor me funda el ceso.
Prometo no claudicar
cuando el dolor me doble en cero…

Prometo no fustigar
la venganza entre mis versos.
Pero no prometo callar
lo que no comulgo ni respeto…

Prometo saber perdonar
y si es necesario me quedo,
esperando que mi rival
me golpee con sus huesos…

Prometo cantar y saltar
hasta que ya no pueda hacerlo.
Prometo erradicar
de mi rostro un feo gesto.

Prometo socializar
y darle una oportunidad al ingreso.
Prometo nunca juzgar:
por la vestimenta, posesión o credo.

Prometo al viento besar,
y al cielo exclamar al tiempo,
en que la lluvia moje mi faz
y la brisa muerda mi cuerpo.

Prometo descalza andar
por las piedras del silencio.
Y desnuda transitar
por el valle del desprecio…

Prometo de mi corazón confiscar
todo temor y todo miedo.
Prometo volver a conjugar
el verbo amar en dos tiempos…

Prometo volver a enseñar,
aunque no lo mismo refiero.
Prometo de mis errores hablar
y aprender de los ajenos.

Prometo luchar contra el mal,
si licencia me dan los cielos.
Prometo saber respetar
el espacio del que quiero.

Prometo aprender a olvidar,
pues la razón no siempre está en lo cierto…
Prometo nunca llorar
cuando te encuentres despierto…

Prometo nunca olvidar
que si la rosa hoy es estiércol
primero adornó el rosal
antes que la azotara el viento

Prometo escribir hasta mis dedos cansar,
y hasta que mi desespero,
transmute en un triste cantar
de un amor que ya no espero…


Elizabeth Urribarrí