sábado, 25 de julio de 2009

Y ahora qué hago yo...



Y ahora qué hago yo con este nombre
que de mis labios escapa sin derecho a sentir
mas que esta soledad y quietud tan enormes
en que el triste olvido cuadra mi existir

¡Ah cuánto cuesta ser una rosa entre mil flores!
¡Ah cuánto duele las propias espinas sentir!
Clavadas en el alma por el que una vez con mi nombre
tejiera un gran sueño una noche de Abril…

Pero no es mi tristeza lo que mi alma recoge
es la desilusión que creció aquella noche febril
cuando enojada por la ausencia de sus amores
un justo reclamo con un adiós le esgrimí

Y por el pan que hubo en la mesa no temas, no llores
que a Dios le he pedido, se apiade de ti,
le he suplicado te colme de todos los dones
para que al menos valga la pena mi ancho sufrir…

Y es mi soledad producto de tu olvido
y es mi amor figurilla de rompecabezas sin fin;
acaso es para mí el amor sentimiento prohibido
y la soledad un estado omnipresente en mí…

Yo quiero fingir y no guardar recibo.
Yo quiero sentir y no más permitir,
que la soledad me sirva de ajustado abrigo
ni que la tristeza me transforme en ser vil

Elizaberh Urribarrí

martes, 21 de julio de 2009

La confesión de una rosa...


La confesión de una rosa



Me dejaste marchar, nunca me he ido
me apartó tu soledad y tu ineficacia al amar;
amar no es construir castillos en el aire sin sentido
amar es entregarlo todo sin tener que preguntar...

No finjo que te pienso ni que te olvido,
estás en mi memoria como la espina está en el rosal;
si te defraudé cuando buscaste gloria, pecado inmerecido...
Tú me defraudaste al soltar tu antifaz...

Quedarás para siempre en mis cinco sentidos
pues quedaste atrapado en cada célula mortal
y desaparecerás de mí cuando el tiempo vivido
llegue a fin de término o un milagro te logre borrar...

Mas ya no pediré de ti ni explicación ni asilo,
ya no velaré por tus besos o tu forma de amar;
y aunque recordaré por siempre el daño infligido
juro que jamás un reclamo volverás a escuchar

El tiempo de sueños parece ya obsceno,
parece pecado que me atreva yo a amar;
más sin embargo el mundo es pequeño
y otras ofertas llegan perturbando mi paz

Pero esta rosa está manchada con miedo
miedo amargo, que es veneno del mal...
pues al amarte tanto y no siendo sincero
deshojaste mis sueños, y derramaste mi sal

La suerte está echada, no queda remedio...
Habré de amarte en el cuerpo de otro mortal
negándome a mí misma el acto reflejo
de exclamar tu nombre cuando entre sus brazos me haga estallar.
y fingiré un te quiero, y lo haré sentir inmenso
pero nunca, nunca lo podré yo amar
pues el amor en mi alma ha marchado por necio
y se niega a intentarlo, por miedo, una vez más



Elizabeth Urribarrí

miércoles, 8 de julio de 2009

Yo soy esa necia...



Yo soy esa necia…


Necia será mi suerte, que una vez más arremete
contra la barrera incólume de tu soledad
esperando que tu corazón de una vez por todas despierte
y escuche los gritos de mi adversidad

Necia me llaman por tanto quererte
Aún sabiendo que mío nunca serás
Mas necios, son los que no entienden
Que un amor como el mío jamás morirá

Podrán pasar las cuatro estaciones
Podrá salir el sol cien años o más
Pero aun después de muerta me harán los honores
estos versos que escribo para poderte olvidar

Yo soy en mis sueños, la única dueña de tus amores,
Las que llorará callada hasta verte llegar
La que en su pelo exhibe un ramillete de flores
Pa’que te sirva de faro y me puedas encontrar

Soy el silencio que se tiñe de olores
Cuando estás recordando la bruma del mar
Y el sol colorado que tú reconoces
En los ojos de mujer niña inexperta al amar

Yo soy ese lago que sereno dormita
Ante tus pies cansados de tanto luchar
Y esa luna de plata que parece solita
Porque siempre su amado la hace esperar

Yo soy la palabra queda, entre salada y dulcita,
Que sobre tus labios derrama la musa al pasar
Y la paz quejumbrosa del pensamiento que orbita
Acariciando recuerdos cuando me extrañas más

Soy la chispa que salta y abrasa tu ermita
Alimentando tu deseo y pasión al amar
La que se consume en la flama, pero después
resucita
en ese pensamiento sellado que no compartirás

Yo soy esa necia que no gusta de que la llamen bonita
Aquellos hombres que no son capaces de poderla escuchar
Porque la belleza externa aunque se compra, escapa solita
Mientras que el sentimiento permanece si lo sabéis abonar

Hoy soy esa rosa que clama encerrada en la cripta
Porque la rescate su amante de una vez al pasar
Y mañana seré esa mujer que no puede ser descrita
Pero que para siempre en tu memoria estará…

Elizabeth Urribarrí

El "Hoy" del Desamor...
















Hoy que tu tormenta azota estas costas mías

naufragan mis pensamientos tras el vendaval

cuando cada palabra tuya se siente tan fría

como el agua que moja sin querernos mojar…


Hoy mi yo gaviota, entre verso y cecina,

atrapado está en las aguas de la incredulidad

compartiendo derrota con la conciencia que un día

por unos besos tuyos se dejara callar…


Hoy que mi alma desgarrada es por vos exhibida,

la rosa en otrora, transformará su faz

en tan sólo una rama cubierta de espinas

para desangrar las manos de quien la intente podar


Elizabeth Urribarrí