domingo, 3 de mayo de 2009

Todo tiene una razón de ser(dedicado a la rosa)


Rosa que candorosa entibias
las inocentes manos que la niña asoma
apártala de tus espinas
y embriágala con tu aroma.

No perjures-por tu bien-
con dolor o un maldecir;
y adorna más bien su sien,
qué no te recuerde por vil…

No dejes que te haga ufana la belleza,
que no es belleza la que tu polen guarda,
si al caer de los celos presa
con tus espinas desgarras…

Rosa que en la rama dormitas,
despierta en la mano que os toma
prodigando con candor las caricias
por tu delicada belleza y aroma;
perdona a la inocente niña
que de curiosidad se desborda
por desvestirte sin prisa
y desflorarte en su alcoba…

Rosa que guarece en reliquia
el recuerdo que siempre se asoma
precedes a toda la alquimia
que el pensamiento trasforma

Renaces en cada huerta…
En cada mano que añora…
Vestirás pañuelos de seda
para morir a la sombra…

Elizabeth Urribarrí

sábado, 2 de mayo de 2009

¡Tantos tipos de rosas!


La rosa que llamas esclava,
y que sólo perfuma tu abrigo,
es rosa, porque su aroma derrama
para tu exclusividad y beneficio;
mas sería una esclava en la rama,
por ser su amor por ti, sacrificio…

La rosa, que sólo engalana
la pasión en tu propio perjuicio,
supongo es la que otro regala,
dejándote a vos en suplicio…

Pero toda rosa siempre regala,
de la belleza, tan sólo un resquicio
ante el corazón de aquella dama
que es hecha presa de su maleficio…

Rosas me diste en la cama,
rosas me diste en el juicio;
rosas me lanzarás airadas,
entre la tierra y los cirios…

El miedo de amarte...


Miedo me da tu boca pronunciando mi nombre
¡Cómo si fuese poco tu mirada entregada al azar!
Miedo me dan tus palmas sobre mi desorden.
Miedo me da la certeza, de que te puedo alcanzar…

Tú mueves uno a uno mis sentimientos,
como si fuesen velas de velero a la mar.
Irrumpes con ansias, y atropellamientos,
salpicando mi estado de impenetrabilidad.

Tú duermes en cada uno de mis pensamientos,
como vigilando el hito donde se bifurcan: amor y paz…
Pero he descubierto te escondes, sin mayor miramiento,
entre palabras hermosas, describiendo cosas que jamás sentirás…

Esclava y sustancia, seré para siempre tu primario elemento…
Y sin embargo clavas cizalla en mi espalda durante el compás,
del latido necio de mi corazón polvoriento,
que por ti sólo ensaya un último intento de amar…

Miedo me da que te mueras y me dejes sola…
Más sola que ahora que nunca en mi cama estás,
porque contigo vive la esperanza que arropa
estas ansias locas de volverte a encontrar.

Miedo me da que otro nombre imprevisto se acoda
entre la memoria indeleble de mi celo y mi afán.
Y miedo me da entregarme al que su alma me asoma,
porque el miedo que me da el dejarte es más fuerte que las ganas que tengo de amar...

Señora, no sintáis temor por esta rosa,
que prendida está a su tallo con ardor;
no me es posible evitar las mariposas
pero de mi savia yo prefiero su sabor…

No es por mí, que me atormento,
es más bien por vos, ¡creédmelo!
No espero giros inesperados del viento,
pertenezco al jardinero que bien me cultivó…

No es mi culpa que mi aroma engañe al tiempo.
Ni es mi culpa sonreír con esplendor.
En vez de sufrir rudo tormento…
Por qué no más bien practicáis con más ardor
la inteligencia de ser vos misma, y borráis del pensamiento
esas imágenes oníricas que sólo alimentáis vos…

Yo pretendí ser sinceramente vuestra amiga,
mas veo con tristeza que hoy los celos
han enfriado, con su envidia,
la tibieza de la amistad y del amor
de relaciones que para mal se damnifican;
mejor pruebe la dulzura de ser flor…

Yo me apeno, y me declaro herida,
mas no pretendo mortificaros con mi vos,
sólo os explico y os aclaro, como amiga,
que apuntéis vuestros celos para otro lado
que al parecer no tenéis conocimiento de las miras
y la perjudicada, en todo caso, siempre seréis vos.

Si bien es cierto que el que ha amado ha celado…
Es cuando estos sentimientos se vuelven obsesión
que se viene a toda prisa rodando cuesta abajo,
y en vez de retenerlo, sólo causaréis separación…

Un consejo, no pedido, pero igual dado:
Vos lo retendréis también siendo una flor.
Si no es rosa, quizá jazmín callado
u orquídea primorosa en estación…
En verdad el nombre de la flor es caso ufano,
conquistadlo con la seguridad en un vuestro corazón;
mas si no os merece, el descastado,
pues entonces id pensando, con valor,
en dejar al desgraciado que no sabe apreciar vuestro esplendor…