¡Salud Vida!
Florecía una luz en sus pupilas
que desde el fondo de su alma renacía;
y en el pecho de la dama se esculpía
un rosal de sana esperanza sin espinas.
Y en el lecho donde otrora compungida
llorara ansias de esperanzas ya perdidas,
esta dama,que mis letras hoy atisban,
teje sueños con suspiros desbordando fantasía.
Y en el patio, donde sombras azarosas se escondían,
la luz de un nuevo amor prevalece y todo lo ilumina.
Y la fiesta entre las rosas os causaría cierta envidia
pues esta dama resplandece entre las mismas…
¡Ah bella ilusión!, que entre cantos y poemas subsistías,
hoy convocas a esta humilde reflexión
que sólo insta al agradecimiento por la vida,
porque a veces olvidamos brindarle una genuflexión,
pues sólo reclamamos los fracasos que limitan,
mas cuando en el amor ganamos algún corazón
casi siempre, a la vida, olvidamos redimirla…
Por eso, este canto sirva hoy para ella como salutación
porque esta dama ha logrado quitarse, del fracaso, las esquirlas
y ha vuelto a soñar con la más tierna ilusión
y a sentir que su alma del pasado resucita…
Elizabeth Urribarrí
sábado, 22 de agosto de 2009
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