Hoy que tu tormenta azota estas costas mías
naufragan mis pensamientos tras el vendaval
cuando cada palabra tuya se siente tan fría
como el agua que moja sin querernos mojar…
Hoy mi yo gaviota, entre verso y cecina,
atrapado está en las aguas de la incredulidad
compartiendo derrota con la conciencia que un día
por unos besos tuyos se dejara callar…
Hoy que mi alma desgarrada es por vos exhibida,
la rosa en otrora, transformará su faz
en tan sólo una rama cubierta de espinas
para desangrar las manos de quien la intente podar
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