
En esta mañana lluviosa
afloran por demás las penas,
se empapa... Y cae la rosa...
Mientras los demás ni se enteran...
¡Guarda tu polen!, pequeña rosa;
aguado en el llanto del más triste olvido...
Que en el suelo no te llegarán mariposas,
pero serás nutriente absorbido...
Y al tiempo que corren las aguas,
a ocupar su lugar más tranquilo...
La rosa, quizá no renazca...
Pero no quedará sin sentido,
tanta belleza y pasión regalada
en el poco tiempo que ella ha vivido...
Elizabeth Urribarrí
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